jueves, 20 de agosto de 2015

El Tuturutu

EL TUTURUTU¿Qué enigmática figura representa el Tuturutu? "El obispo Don Juan Cavero y Toledo, pensando en el ornato de la naciente ciudad, mandó a construir una pila ornamental en la Plaza de Armas (1735); y el fundidor, a quien se encomendó esta labor, no pudiendo soportar las constantes molestias que sobre su descendencia hacían los duendes, cogió en cierta ocasión de la oreja a uno de ellos; tomó su molde en yeso, y luego, según la matriz obtenida, vació en bronce al Tuturutu" (5).  Por supuesto que esto sólo es parte de las leyendas de la ciudad; lo cierto es que según Ventura Travada y Córdova, en su detallada descripción que de la pila de la plaza mayor hace referencia, dice:  "corónala un ángel por fama por cuyo buque se eleva el agua en un altísimo penacho". La pregunta sería hoy: ¿un ángel sin alas y vestido de armadura? Al parecer el Tuturutu sería el mismo tipo de ángel o arcángel que se hallan pintados en muchos lienzos de la escuela cuzqueña, como los hay en el convento de Santa Catalina o en la iglesia de La Compañía, y en donde muchas veces se les ve ataviados con casco o sombrero y armadura de plata o de oro. ¿Y las alas, a dónde fueron a parar?
"El terremoto de mayo de 1784 dejó destruida la ciudad y también dañó al enigmático Tuturutu, el que fue guardado en la cárcel, que en aquellos tiempos se dice quedaba en el fundo El Fierro; donde al parecer perdió sus alas de ángel; presumiéndose que éstas fueron utilizadas en alguna actividad manual. Posteriormente fue llevado a las casas del cabildo y finalmente devuelto a su ubicación primera, en la Plaza de Armas" (6).

La casa encantada de Yanahuara

LA CASA ENCANTADA DE YANAHUARA
Corría el año de 1666, y hasta la villa de Yanahuara llegó para establecerse un noble español a ejercer la función de encomendador. Este se casó con una dama que rebosaba de atributos por su extraordinaria belleza. Transcurrido el tiempo surgió una relación amorosa entre un criado de la casa y la bellísima mujer. Tras uno de sus viajes el español logró descubrir esta infidelidad, y sometió a ambos a una serie de torturas que culminó en la muerte cruel de los amantes. Cuenta la historia que tal era el odio y el desconsuelo del español, que los enterró, aún con vida, tapiando una de las paredes de la casona donde vivían. Es a raíz de este acontecimiento que la casona ubicada a corta distancia de la iglesia de Yanahuara, cobra fama por sucesos extraños, tales como: estrépito de cadenas, campanas que sonaban solas, ladridos angustiantes de perros y siluetas fantasmales, que noche a noche se dejaban sentir. "La casa encantada", como fue  llamada luego, cambió de dueños constantemente, debido a que nadie soportaba mucho tiempo de permanencia dentro de la misma.
 

Lo desconocido de la catedral



LO DESCONOCIDO DE LA CATEDRAL
Entre sus templos, el de mayor número de cosas a destacar, es sin duda su catedral.
"La iglesia mayor de Arequipa no está sujeta a orden arquitectónico riguroso; sino que es obra de inspiración y de inexperiencia artística. Su hermosura es de conjunto; examinándola detalladamente se le encuentra muchos defectos; no obstante su característica dominante es la de grandeza" (1).
Cuenta una leyenda que los planos originales para la erección de esta obra estaban destinados para otra ciudad más importante; pero que por un error, de parte de los responsables que enviaron los planos desde España, se confundieron los mismos y se empezó a construir en Arequipa lo que tenía que ser para una ciudad de México; y decimos empezó, pues la idea original era que la construcción ocupara todo lo que hoy es la manzana entre la Catedral y la calle Moral.
 El arquitecto que construyó este templo, de nombre Lucas Poblete natural, de Arequipa, era hombre de poca ilustración; no obstante tenía gran talento artístico y era aún mejor conocedor del sillar. Al respecto de su persona se conoce una anécdota que describe su desprendimiento. Esto fue en junio de 1868, cuando se colocaron los dos medallones alegóricos bajo sus torres. Este trabajo fue mandado a realizar por el nombrado Poblete, años después de que se edificara la Catedral, y quedó impago; por lo que el constructor recibió una carta que le pedía saber cuánto cobraría por dicho trabajo, a lo que este respondió con otra misiva que, sabiendo que no había fondos destinados para este asunto, se le permitiera no aceptar ninguna retribución al respecto; exceptuando lo que cobrara el herrero por los pernos (2).
Con respecto al número cuatro, consignado con cuatro barras, en el reloj de fabricación inglesa adquirido en 1854, que exhibe una de las torres de la catedral, muchos han dado por cierto que se trataría de un error de fabricación; puesto que el número cuatro en romano, es una ( I ) y una ( V ); pero la explicación real a esto, es que esta forma de numerar fue a propósito; puesto que antiguamente la gente confundía el  cuatro en romanos, por el seis que es a la inversa, por lo que se adoptó esta alternativa para evitar percances con la hora. Así se explica también que otros relojes similares, en otras partes del mundo, muestren la misma característica.
Que la construcción del templo es fuerte, se comprobó en el terremoto del 13 de agosto de 1868, el cual a pesar de los ocho minutos que duró -según afirma el diario "La Bolsa" de aquella época-, apenas si pudo traer abajo un tercio de sus torres y abrir una grieta en una de sus bóvedas.
 Originalmente la tradición de antaño era la de enterrar a los muertos alrededor de los templos, y esto fue así en el caso de la iglesia mayor; asimismo los restos de personajes ligados al clero o, simplemente, gente importante eran depositados en el interior de la misma. Según dicen algunas leyendas, los restos del fundador de Arequipa, Don Garcí Manuel de Carbajal, podrían estar enterrados -como fue el caso de Pizarro en Lima-, en el interior de la Catedral; puesto que dichos restos nunca se supo donde fueron depositados después de su muerte.
Se especula de la existencia de una larga galería subterránea que, según algunas versiones, partiría de la Catedral hasta la iglesia de La Compañía; además, de comunicarse a otros templos cercanos y que inclusive desembocaría al monasterio de Santa Catalina. Al respecto, se afirma también que una de las entradas a dicho subterráneo, estaría debajo del altar mayor, según Mariano A. Cateriano, que dice: "La bóveda subterránea de figura circular, donde reposaban las cenizas de los obispos que morían, hallábase también debajo del presbiterio y tenía su entrada por el costado derecho" (El cielo de Arequipa convertido en suelo).
"Con respecto al púlpito, vale acotar que dicha obra fue mandada a construir en los talleres de Buisine-Rigot, en Lille (Francia). La obra fue concluida en algo más de un año. Lo curioso del caso es que el púlpito estuvo listo para traerse a nuestra ciudad el año de 1879, cuando ya habían llegado a Francia las noticias de la guerra con Chile. No se entiende cómo -cosas del diablo decían los antiguos-, en medio de una violenta guerra, y con los puertos peruanos bloqueados, a finales de dicho año llegó el magnífico mueble: ¿No sería que el demonio del púlpito se dio maña para librar todas las trabas que levantaba el infierno de la guerra? ¿Quién sabe? Lo cierto es que el 16 de diciembre de ese año, una docena de artesanos arequipeños ensamblaron las doce partes con las que fue construido el hermoso mueble" (3).
Otras obras tan valiosas y artísticas como el mismo diablo del púlpito, son los doce apóstoles que hacen fila a lo largo de la nave central del templo y, una cosa curiosa, es que dichos apóstoles que dan a pensar ser de piedra, están tallados en madera y pintados asemejando el mármol. Estas estatuas fueron adquiridas en Génova, y dado que se ha perdido la técnica de su fabricación (puesto que se trata de tallas en madera hueca) su valor, como obra de arte, es incalculable.
Quién no ha oído alguna vez la famosa expresión: "¿Quién hizo la maravilla? ¡La hizo Moratilla!" Pues esto se debe a que Don Juan Sebastián de Goyeneche, dotó a nuestra Catedral de una bellísima y aún más valiosa Custodia, que fue mandada a hacer en España; en los talleres de Francisco de Moratilla, en 1850. Esta reliquia fue trabajada en filigrana de oro, adornada con enorme cantidad de piedras preciosas. En la base ostenta la figura de los cuatro evangelistas. Esta obra mereció muchos elogios, pero especialmente los de la reina Isabel II, y de allí el estribillo: ¿Quién hizo la maravilla? (4).
Con respecto al órgano, éste fue traído de Bélgica en 1854, y era tan grande que, para que pudiera entrar en su lugar, fue necesario doblegarle la coronación a pesar de la gran altura del templo. De dicho órgano se dice, que fue en su momento el segundo más grande de Sudamérica. Fue construido por Francois Bernard Loret, quien hizo dos idénticos; su gemelo se encuentra en la ciudad de Hamburgo, en Alemania.
Cuenta una leyenda, que mientras un sacerdote oficiaba una misa dentro de la iglesia mayor, y quizás desmotivado por los años que tenía en el oficio, en el momento de la conversión del vino en la sangre de Cristo, y no teniendo la fe necesaria de que esto realmente pudiera suceder, de pronto del cáliz que tenía en sus manos empezó a emanar gran cantidad de sangre que manchó las telas que cubrían el altar. Se dice que las mismas son guardadas dentro de la iglesia.

Leyendas de nuestra ciudad.


INDICE

 
 -Lo desconocido de la Catedral
 -La casa encantada de Yanahuara
 -El Tuturutu
 -El puente del Diablo
 -La sirena del puente Bolognesi
 -El fraile sin cabeza
 -Bolívar y el cementerio de la Apacheta
 -La misa del otro mundo
 -La mano de la condenada
 -El teatro Fénix